En esta etapa, salgo temprano de Sobrado en dirección Arzúa, donde tengo que coger un autobús con transbordo en Lugo para marcharme a Villafranca del Bierzo, donde tengo pensado andar un par de etapas por el Camino Francés, hasta O Cebreiro.
La etapa ha estado algo accidentada, puesto que en Biomorto me he despistado. No me he percatado que había un cruce donde el Camino se bifurcaba, de manera que he seguido la misma acera que llevaba, confiado en las flechas amarillas. Sin darme cuenta, he seguido un trazado del Camino que lleva directamente al aeropuerto de Santiago, sin necesidad de enganchar con el Francés. Cerca ya del mediodía, empiezo a extrañarme, pensando que por el cálculo hecho, ya debería haber llegado a Arzúa. Me meto en Google Maps y veo que estoy a dos horas y media de Arzúa.
😵
Entro en pánico, no encuentro nada abierto para poder preguntar... En esta parte del Camino apenas hay servicios, no me cruzo con nadie... Así que cuando encuentro una sombra, me paro y procuro serenarme, veo en el móvil que unos pocos kilómetros más adelante hay un cruce con una carretera local y algunas casas donde espero consultarle a alguien. Cuando por fin estoy en el cruce, las casas están cerradas a cal y canto, no hay presencia de nada ni de nadie. Compruebo en el móvil que ahora estoy incluso más lejos de Arzúa, por lo que difícilmente podré llegar con tiempo para coger el autobús a Villafranca. Decido llamar a un taxi: me recogieron un buen rato después y me sentí por fin salvado (apenas tenía agua); el taxista me reconfortó contándome que esto mismo que me había pasado, le ocurre a muchos otros peregrinos, que el cartel del cruce está muy mal colocado, puesto que está prácticamente cuando ya has debido coger la bifurcación a la izquierda para Arzúa.
En Arzúa he podido comer un bocadillo de tortilla francesa en el Bar Os Casqueiros, con el tiempo justo para coger el bus hacia Villafranca.





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