Esta parte del Camino la tenía pendiente de cuando estuvimos por aquí en marzo de 2015. Por eso tengo la intención de hacer desde Villafranca del Bierzo hasta O Cebreiro en dos etapas.
He pasado la noche en el Albergue Leo, un lugar que me encanta por el ambiente peregrino y rural que han conseguido las hospitaleras. Por la noche, he compartido la habitación que da a la calle con un chico de origen chino que vive y trabaja en Madrid desde hace años y que está haciendo el Camino en bicicleta, y con otra pareja, que llegó tarde a la habitación cuando ya todo estaba apagado.
A las dos de la mañana, la mujer se levanta y empieza a increpar a algunos vecinos que tomaban cervezas en la calle, pidiéndoles silencio porque al día siguiente tenía que madrugar para hacer el Camino. Está claro que es una peregrina novata. Me doy cuenta de que esta mujer es, por su acento, andaluza. Los vecinos le pidieron disculpas con amabilidad, pero luego hicieron caso omiso y siguieron a su aire, con sus risas y voceríos.
A mí en realidad me despertó la mujer, yo no escuchaba las voces de la calle. Pero claro, ella estaba pegada a la ventana, y yo no.
Salí muy temprano del albergue y antes de dejar Villafranca paré en un bar para desayunar. A las ocho de la mañana ya estaba en la carretera, por donde discurre el Camino en los primeros kilómetros. Pasé por algunas aldeas con casas preciosas y otras penosas en estado de desplome inminente. En una zona con merenderos hago una pausa para quitarme ropa y ponerme protector solar, porque empezaba ya a hacer bastante calor. Y aquí conozco a Loli, la que será mi compañera el resto del Camino. Le expliqué que mi intención no era llegar a O Cebreiro, sino descansar en Las Herrerías, donde tenía ya una cama reservada en la zona del albergue de Casa Lixa. Cuando llegamos aquí, lo primero que hicimos fue tomar una cerveza y Loli preguntó si le quedaban camas. Decidió quedarse también aquí y continuar mañana juntos hasta O Cebreiro. Y mientras estábamos almorzando, llegó una pareja, ella de Sevilla y él italiano, junto con otra chica también italiana. Estuvimos charlando y ella contó que habían dormido en el Albergue Leo de Villafranca y que unos sinvergüenzas borrachos no la habían dejado dormir. Confirmo que fueron ellos mis compañeros de habitación y que la había oído reñirles a los del bar. Estas risas iniciales dieron pie a que estuviéramos toda la tarde y parte de la noche en la puerta de Casa Lixa, tomando cervezas y compartiendo confidencias. Hacía una temperatura espléndida y sentíamos que estábamos experimentando la esencia del Camino.
Ya pasadas las once de la noche, me retiro para hablar por teléfono con la familia y cuando vuelvo, veo que ya están todos de recogida, preparándose para descansar.
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| Fachada del Albergue Leo, en Villafranca del Bierzo |
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| Un bonito conjunto de pequeñas figuras en la Iglesia de San Juan Bautista (La Portela de Valcarce), con Santiago Peregrino en el centro |









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